Visión de futuro de la familia empresarial

Visión de futuro de la familia empresarial

En 1999 el profesor Iván Langsberg dijo: “Si el éxito es un viaje, el faro que guía la travesía es el sueño compartido”.

Esta frase podría servir para cualquier empresa, pero esencialmente para el caso de las empresas familiares. ¿Por qué? Hugo Sánchez Casanova, docente de la Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, dice que cuando hablamos de la visión de una empresa familiar empresarial, esto se vuelve aún más complejo pues hay que sumar a la visión empresarial, la visión de cada uno de los miembros: fundador (a), su cónyuge, sus hijos y nietos, si es que ya tienen edad para opinar.

Esto supone, agrega, que el solo hecho de proyectarse a unos años adelante para un grupo de personas tiene algunas dificultades, como saber cuáles serán las condiciones de nuestro entorno (tecnológico, político, etc.) y cómo estos influirán en nuestros intereses. Asimismo, mirar el futuro es difícil cuando estás más preocupado o acostumbrado a vivir el día a día.

Los cambios personales que pueden influenciar en el tiempo: estado civil, estudios, experiencias; y las relaciones que existirán en la familia propietaria también pueden constituir dificultades, sostiene Sánchez Casanova.

Según el profesional, crear una visión y mantenerla es un ejercicio, no es un proyecto; es decir, nunca acaba. Y para que esta visión sea perdurable en el tiempo debe contener al menos estos criterios:

1. La empresa y su relación con el entorno (stakeholders). Esto pasa por pensar si la empresa tiene la vocación de perdurar y mantener los compromisos que ha asumido con clientes, proveedores, trabajadores, etc.

2. Cuando se ingresa a la segunda generación es importante que cada uno de los miembros de la familia entiendan la importancia de mantener unido el patrimonio como fuente de riqueza para su propia familia (de cada hijo).

3. El apellido, la marca. Normalmente esto se debe a la influencia económica que llega a tener en un sector o parte de la economía, su crecimiento o su posición en el mercado global. 

4. Nadie que haya gozado de una familia bien constituida puede negar el valor de esta. Es que es en la familia donde se aprende a compartir, se aprende a obedecer, se aprende a pelear y reconciliarse; es decir, se aprenden los valores fundamentales.

 

“Trabajar por el bien de la visión familiar tanto en lo material como en lo trascendente requiere de constancia, paciencia y sabiduría, por ello es propio de los propietarios fundadores el que asuman esta responsabilidad como presidentes del directorio o del consejo de familia”, dice Hugo Sánchez.