Si Dios es bueno, ¿por qué envía gente al infierno?

Si Dios es bueno, ¿por qué envía gente al infierno?

Vea la respuesta del obispo Renato ¿Cómo es posible que Dios sea bueno y permite que las personas pasen la eternidad sufriendo en el infierno? Esa fue una duda que el obispo Renato Cardoso aclaró. De acuerdo con el obispo, “esta pregunta es unas de las favoritas de muchos ateos, de muchas personas que están enojadas, resentidas con Dios, personas agnósticas, personas que intentan cuestionar la existencia de Dios”. Ellas utilizan el argumento poco profundo y sin fundamento de que, si Dios fuera realmente bueno, no condenaría a una persona al infierno. Pero ¿acaso eso es verdad? Es imposible ser bueno para todos El obispo explica que practicar una actitud buena para una persona puede convertirse, consecuentemente, en una mala actitud para otra. Ejemplificando: una empresa entrevista a Luis y a Juan para una oferta de trabajo. Finalmente, se decide que Luis es el mejor candidato. Contratar a Luis es una actitud que será buena para Luis. Al mismo tiempo, será mala para Juan. “Es imposible hacer el bien para todos sin que resulte en algo malo para algunos. Así también es con Dios”, explicó el obispo. ¿Cómo se aplica esa regla? Imagine que ninguna persona se vaya al infierno. Consecuentemente, todas se van al cielo. Todas, sin excepción. ¿Eso sería justo? “¿Usted quiere compartir el cielo con Hitler? ¿Quiere compartir el cielo con todos los asesinos en masa, aquellos que cometieron genocidios a lo largo de la historia de la humanidad? ¿Quiere compartir el cielo con pedófilos? ¿Quiere compartir el cielo con satánicos, que abiertamente no quieren el cielo? ¿Usted quiere compartir el cielo con todo tipo de gente cruel que nunca se arrepintió de ningún mal que hizo?”, cuestiona el obispo. “Ese lugar no sería el cielo. Si Dios se llevara a todo el mundo al cielo, ya no sería cielo, solo sería una continuación del mundo actual, una extensión de la Tierra. Es decir: un infierno mejorado”. Para que Dios haga el bien para los que merecen la felicidad eterna en el cielo es necesario que aquellos que no lo merecen estén en otro lugar. “Un Dios de amor, simplemente, no puede llevar a todo el mundo al cielo. No puede, aunque Él quiera”, define el obispo. Y ¿cómo Dios escoge quién se va al infierno? La respuesta es simple: Dios no escoge. No es decisión de Dios enviar a alguien al cielo o al infierno. Esa elección le corresponde a la propia persona. “La verdad es que ir al cielo o no es totalmente responsabilidad de cada uno. Dios ya hizo Su parte. Dios quiere tanto que vayamos, para estar con Él después de la muerte, que ya providenció el camino”, explica el obispo. De esa manera, la pregunta que abre este tema es injusta. Dios no envía a nadie al infierno. Él, literalmente, sacrificó a Su Hijo para que todos tuvieran la oportunidad de ir al cielo. Cuestionar “¿Cómo es posible que Dios sea bueno y eche a las personas al infierno?” es huir de la responsabilidad. “Él no puede llevar a todos al cielo, porque no todo el mundo quiere la disciplina, las reglas, la manera de Dios. Él solo puede llevar al cielo a aquellos que se arrepienten de sus errores, de sus fallas; aquellos que creen en Él, creen en el sacrificio, deciden empezar a vivir una vida como si ya fuera un ciudadano del cielo, solo que aquí en la Tierra. Que es la vida de sacrificio, la vida de separación. Diferente de lo que las demás personas deciden vivir por ahí, que es su propia voluntad, su propia manera”, concluyó el obispo.