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“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de Tu ley.” (Salmos 119:18). Leer la Palabra de Dios por leer, no lleva a ninguna parte. Pero pensar y reconsiderar la importancia de cada palabra, de cada verbo, sí. Si usted tiene ese deseo de comprender, entonces, Dios le mostrará lo que Él desea y le pide a usted. Por Ester Bezerra