La ayuda humanitaria no tiene religión

La ayuda humanitaria no tiene religión

Voluntarios del proyecto Yo T-Ayudo llevaron abrigo y dieron asesoramiento a 180 personas de la comunidad de Picotani, en el distrito de Putina, Puno.     El  pasado sábado 22 de junio amaneció con una temperatura de 5 grados bajo cero. El frío era tan intenso, que hasta las ganas de salir de la casa desanimaba. A pesar de ello, 180 lugareños de la comunidad de Picotani, en el distrito de Putina, Puno, se hicieron presente en el salón comunal de la municipalidad distrital. La razón que los llevaba a soportar la baja temperatura ese día, era que los voluntarios del proyecto Yo T-Ayudo de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, iban a repartir frazadas, chullos, chalinas y ropas de invierno. Para esta gente humilde, la espera valía la pena, ya que las prendas son necesarias para soportar el frío y no morirse de alguna enfermedad respiratoria. Según el Ministerio de Salud, Puno es una de las regiones del país que registra el mayor número de personas con infecciones respiratorias agudas. En el 2018 a causa del frío, murieron 700 personas. A las 11 de la mañana, los 31 voluntarios presentes repartieron la ayuda ofrecida a las primeras180 personas que llegaron al salón comunal. La distribución se hizo en las afueras del local. Luego de ello, las madres de la comunidad de Picotani recibieron asesoramiento jurídico del abogado Carlos Loayza en temas de alimentos y violencia. También se les enseño a preparar arroz chaufa. La clase estuvo a cargo del chef Jhon Valencia. Para los demás presentes, la enfermera Josefa Pacori tomó la presión. Y para quienes querían cortarse el cabello, cuatro estilistas estuvieron presentes. Llegada la hora del almuerzo, todos comieron una rica sopa que ayudó a calentar el cuerpo a los presentes. Todas las actividades que se desarrollaron en el salón comunal de la Municipalidad Distrital de Putina fueron gratuitas. Y duró hasta las 4 de la tarde. Los presentes antes de retirarse, recibieron unas palabras de aliento de parte del responsable del proyecto Yo T-Ayudo, Daniel Souza, quien resaltó la importancia de usar la fe para tener una vida realizada en todos los aspectos de la vida. Por parte de los beneficiados de la comunidad de Picotani, Guillermo Moizaca agradeció a los voluntarios los donativos que les hicieron llegar, no sin antes mencionar que su pueblo casi nunca recibe apoyo de alguna institución pública o privada. La comunidad de Picotani se encuentra a 4800 m s.n.m., y durante las noches la temperatura entre los meses de mayo a agosto baja menos 10 grados centígrados.