En los desiertos encontramos a Dios

En los desiertos encontramos a Dios

Las personas que reciben la presencia de Dios tienen como objetivo hacer la voluntad de Dios. El Señor Jesús nos enseñó ello cuando, de rodillas, oró en el monte de los Olivos diciendo:
“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).
Él ya sabía que estaba cerca la hora en que sería arrestado. ¿Puede imaginarse la intensidad de la angustia que sentía en ese momento para decirle a Dios que lo excluyera de tal sacrificio? Pero aunque esa fuera su petición, Él dijo: “Si quieres”. Es decir, por encima de Su dolor, estaba la voluntad de su Padre. Así es la persona que recibe a Dios dentro de sí. Aunque a veces pase por momentos dolorosos, como la pérdida de un familiar, traiciones o desilusiones, la persona sabe que la voluntad de Dios para su vida siempre le hará bien. Los problemas, muchas veces, viene por malas decisiones que tomamos. Dios no prueba a nadie con problemas o enfermedades, pero sí permite que uno enfrente situaciones difíciles para que se conozca y crezca espiritualmente, porque en los desiertos encontramos a Dios. Esos desiertos son las dificultades que uno enfrenta y muchas veces no hay nadie para ayudarle, solo está usted y Dios. Si usted está enfrentando momentos difíciles, no se olvide que “…para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien…” (Romanos 8:28). Haga de su problema la oportunidad perfecta de conocerse a sí mismo y acercarse a Dios.