El asma no es un juego

El asma no es un juego

El otoño cada vez se recrudece y con ello los índices de humedad también. Esta situación desencadena que los cuadros de asma se incrementen en las personas que sufren este mal.   El asma es una dolencia crónica inflamatoria obstructiva bronquial causada por diversos factores (humedad, contaminación ambiental, alergias, ciertos fármacos y razones genéticas), que originan crisis respiratorias por sensación de falta de aire que, generalmente, ataca a niños y adultos mayores.   En casos extremos, esta enfermedad puede producir la muerte del paciente cuando este no es llevado a tiempo a un centro de salud, asegura la doctora Doris La Chira, neumóloga del Hospital Sisol de La Victoria.   Según la Organización Mundial de la Salud, el 25 % de la población peruana sufre de asma debido al alto al grado de contaminación ambiental. Por lo que este mal se constituye en un problema para los adultos y menores por el ausentismo escolar y laboral, de acuerdo con EsSalud.   Tratamiento El asma no tiene cura solo control; por lo tanto, si el paciente siente que el pecho le silba y sufre de opresión, tiene sensación de que no puede respirar, y ronquidos, debe acudir a un médico.   De acuerdo con la gravedad de los hechos, dice la doctora La Chira, el especialista recomendará un tratamiento para disminuir los episodios del asma. Y para ello, podría sugerir corticosteroides inhalados, que son medicamentos antinflamatorios; modificadores de leucotrienos, que suelen acompañar a los primeros; inhaladores de combinación; o la teofilina, un fármaco que abre las vías respiratorias.   “Si el paciente tiene un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y aprende a manejar la enfermedad con ayuda de un profesional de la salud, y además evita los factores que desencadenan los síntomas, podrá tener una vida normal”, afirma la neumóloga de Sisol.   “26 años con asma”   María Mollo una noche fue al hospital Hipólito Unanue, en El Agustino, debido a que no podía respirar. Ahí le recomendaron usar inhaladores y medicamentos. Los usó, pero los ataques continuaron por 26 años, y por esa razón vivió deprimida. “Un día, me invitaron a la CCES donde luego de usar mi fe y perseverar por siete meses logré que los síntomas desaparecieran”, cuenta esta madre.