Cirrosis, mal incurable

Cirrosis, mal incurable

La tercera causa de muerte en los varones es la cirrosis, según la base de datos de defunciones 1986-2015 de la Oficina General de Tecnologías de Información del Ministerio de Salud. Esta enfermedad en 1986 ocupaba el octavo puesto. ¿Qué pasó en estos últimos 32 años para que hoy tengamos más personas con cirrosis? Lisseth Gómez Meza, doctora en medicina general y miembro del Portal Salud en Casa, afirma que esta situación se ha originado por el mayor consumo de alcohol y de obesidad, aunque no son las únicas causas. “Hasta hace quince años, la cirrosis era muy común en mayores de 40 años, sin embargo, ahora los jóvenes menores de 30 ya vienen sufriendo este mal, que se presenta mayormente en los varones”, sostiene la especialista. La cirrosis (que no tiene cura) en sus inicios no presenta síntomas, aunque algunos señalan haber experimentado vómitos, nauseas, sueño, pérdida de peso, etc., que han sido confundidos con otras dolencias. Esta situación, sostiene Gómez, ha originado que muchos lleguen a los hospitales cuando la enfermedad ya está avanzada. Ese fue el caso de Augusto Mormontoy Menéndez, quien a los 50 años fue diagnosticado de cirrosis por causa del excesivo consumo de comida chatarra. La cirrosis es el resultado final del daño crónico hepático causado por alguna enfermedad (diabetes, obesidad, hepatitis B o C y alcohol), afirma la doctora Vanessa Valenzuela Granados, gastroenteróloga de la Clínica Javier Prado. “Las personas con este mal pueden desarrollar várices esofágicas, rectales, que de reventarse provocan hemorragias. En esos casos, uno de cada tres pacientes muere”, advierte la especialista. Augusto Mormontoy cuenta que a él se le reventó una várice esofágica, por lo que estuvo en coma durante diez días. Su hígado estaba muy enfermo y precisaba de un donante. Tras salir del coma, Augusto se aferró a la fe que había aprendido en el Centro de Ayuda de la CCES, y tras orar pidiendo que apareciera un donante, este felizmente apareció. “Me trasplantaron un hígado y hoy vivo sano y feliz”, cuenta este señor de 58 años.

Medidas insuficientes

Para enfrentar el problema de la alimentación no saludable y el consumo excesivo de alcohol, las autoridades aprobaron varias medidas como el uso de los octágonos en los empaques de comida y el incremento del impuesto selectivo a las bebidas alcohólicas. Sin embargo, para la doctora Lisseth Gómez, estas restricciones no han funcionado porque no se han incluido a las familias. “Debemos fortalecer la educación desde la casa. Y en este trabajo deben participar todas las instituciones”, dice. Para la gastroenteróloga Vanessa Valenzuela, el tratamiento más eficaz es la prevención. Esto es no beber alcohol, no sufrir de obesidad y diabetes, etc. Y en caso que ya se hubiera presentado la enfermedad, sugiere hacerse una endoscopia, una ecografía, entre otros exámenes. (Redacción) La cirrosis es el resultado final del daño crónico hepático causado por alguna enfermedad (diabetes, obesidad, hepatitis B o C y alcohol).