Adultos mayores

Adultos mayores

Voluntarios del grupo Caleb visitaron la Casa Hogar Divino Amanecer, con el fin de llevar alegría y una palabra de fe a los ancianitos de dicha institución. Antes, la vejes era entendida como fuente de sabiduría y prestigio. Los hijos consultaban con sus padres sobre temas vinculados al trabajo, la educación, las finanzas, etc. Hoy, en cambio, la vejes es vista como una etapa final de la vida, llena de enfermedades y dependencia, que muchas familias tratan de resolver mandando a los asilos o casas de reposo a los ancianos de la casa, quienes en la mayoría de los casos mueren consumidos por la depresión más que por las dolencias que les aquejan. De esta dura realidad cada vez más extendida por el mundo, Perú no se escapa. Para muestra un botón. En la Casa Hogar Divino Amanecer, ubicada en San Martín de Porres, donde viven 17 adultos mayores, la mayoría de ellos recibe la visita de sus familiares solo una vez al mes, y no porque exista alguna restricción que les impida venir más seguido; sino al parecer, por puro descuido. “Lo que estos viejitos más anhelan es ver a sus hijos para abrazarlos y recibir cariño. No piden otra cosa más. Por ello, a mí se me parte el alma cuando a veces me piden que llame a sus familiares para decirles que aún están vivos”, cuenta Silvia, una trabajadora de la Casa Hogar. A este lugar, el pasado 24 de marzo, 14 voluntarios del grupo Caleb, pertenecientes a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, llegaron para visitar a los adultos mayores con el objetivo de traerles un momento de alegría y una palabra de fe. Durante las dos horas que duró la visita, los voluntarios, conjuntamente con los residentes rieron, bailaron y jugaron. Después, cada uno de los adultos mayores recibió un jugo con galletas, un pote de toffee y un pack de kits de aseo personal, consistentes en papel higiénico, pañal, jabón, pasta dental, etc. Finalmente, se les recordó que no importa la edad que tengan, nunca es tarde para buscar a Dios. Dura realidad En nuestro país, por ejemplo, el 46,2 % de la población de ancianos no está afiliado a ningún sistema de pensión y el 16,3 % no tiene ningún seguro médico, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática. Además, el 82,5 % de mujeres mayores de 65 años presenta a algún problema de salud crónico, mientras en la población masculina, este problema de salud afecta al 71,9 %.