Abraham obedeció, ¿y usted?

Abraham obedeció, ¿y usted?

Para llegar a algún lugar en este mundo, primero, se debe salir del lugar en el que se está. Esa es la lógica para quienes quieren alcanzar algún objetivo en la vida. Para aquel que quiere graduarse en la universidad, debe estudiar durante días e, incluso, noches, durante años. Es decir, debe salir de su zona de comodidad y sacrificar. Del mismo modo para aquel que quiere ser ascendido en el trabajo. Este no debe ser como el resto de sus compañeros, sino que debe sobresalir. Esta lógica que rige la vida de muchos también estuvo presente en la vida de Abraham. Cuando fue llamado por Dios, él ya tenía 75 años y se encontraba en Harán, una tierra en la que él tenía posesiones, tierra y también a toda su familia. Aquel lugar ubicado en Israel representaba toda su vida, su comodidad, pero no su realización. Es en esa zona de comodidad que Dios habló a Abraham para que saliese de su tierra (Génesis 12:1), sin importar a dónde él iría, solo se enfocó en la bendición que Dios le prometía (Génesis 12:2), y   Abraham obedeció. Sin cuestionar y sin murmullos. La verdadera fe no se queja, ni cuestiona, solo actúa en base a la voz de Dios. Así como Abraham tenía una zona de confort, nosotros también la tenemos. ¿Qué estaría dispuesto a sacrificar por la promesa que Dios le hace hoy de convertirlo en la propia bendición? ¿Estaría dispuesto a salir de su propia tierra tal como lo hizo Abraham? Analice cuál es el ‘Harán de su vida’ y tome una actitud ahora mismo.